La ley del silencio
Manuel Cobo, vicealcalde de Madrid, dice que las prácticas de espionaje que se están llevando a cabo en la Comunidad de Madrid son propias de un Estado autoritario y fascista. Tiene razón. Cuando yo utilizo los mismos términos me llaman radical. A los concejales de Torrelodones, expulsados del partido por denunciar prácticas ilícitas en su municipio, no les sirvió el principio de presunción de inocencia que sus líderes exigen para los denunciados. Ellos y sus familias sufren persecución y amenazas.
Un notario del mismo pueblo, también militante del PP, le contó a doña Esperanza Aguirre que había corruptos en el ayuntamiento. Cuando esperaba aparecer retratado en la entrada de Génova como militante del mes por intentar limpiar el partido de chorizos y sinvergüenzas, se encontró con lo mismo que sus compañeros sancionados. El señor notario debe de sentir envidia de los “presuntos implicados”, a los que su partido celebra en plazas públicas como héroes nacionales, mientras él da vueltas en la cama preocupado por la seguridad de sus hijos. La relación causa efecto entre denunciar compañeros corruptos y arruinar la propia vida es característica del mundo del hampa, no debería formar parte del libro de estilo de un partido que va a gobernar España.
El silencio estratégico de Esperanza Aguirre es una vergüenza que no tapa con su persistente declaración de que los ciudadanos la consideran honrada y trabajadora. No todos. Yo, no. Ya no sé, ni me importa, si es cara dura o que no se entera de que está en el epicentro de la pestilencia, pero nada en el estanque de las heces sin que su cardado sufra alteración alguna. Una profesional. En Chicago se la rifarían.
Imagen: Omerta


7 Comments:
Decía El País ayer que España se estaba convirtiendo en el reducto de las mafias de todo pelaje.
Despues de observar lo que está pasando en España desde hace ya bastante tiempo, con la judicatura bajo sospecha y muchos políticos, implicados en corrupciones varias, campando a sus anchas y gozando de sus millones, no podemos menos que pensar que cada vez nos asemejamos más a Italia, querida amiga.
Sí... yo estoy aterrorizada, que llegara a gobernar el P.P. sería mucho peor de lo que nos imaginamos. El caso Gürtel lo prueba claramente: son las mafias las que estuvieron gobernando nuestro país ocho años, con el gobierno del PP se afianzaron, se asentaron... así se entiende mejor la rabia y la frustración que sintieron cuando perdieron el poder.
El problema es que se quedaron en Madrid y Valencia (y probablemente en alguna más)donde se ríen del mundo entero. Madrid cada vez parece más Nápoles.
Un besazo, querida mía¡
En Murcia,otro feudo genovés que conozco bien...a los alcaldes que estaban siendo investigados se les suspendió de militancia inmediatamente...cuando fueron presuntos,dirigentes en privado echaban pestes de ellos...en fin...siempre hubo clases...
ES DE VERGÜENZA...
besos para tí.
Sí, es una vergüenza...
Otro para tí, Max
Estamos asistiendo a un espectáculo impagable: la bajeza humana es que no tiene límites. No sé si conocerás la anécdota de un congreso provincial del PP en el que los señores delegados populares llegaron a sacar navajas. Igual en Madrid corre la sangre.
Saludos.
No son un partido, José Ángel, el PP es una banda de mafiosos, creada al calor del postfranquismo fruto de los pactos de la transición, y como tales mafiosos sacan las navajas y lo que haga falta. Veremos qué pasa en Madrid, pero yo tengo la sensación de que estamos asistiendo al final de Rajoy. Quien gane la batalla, Aguirre o Gallardón, ya es otra cuestión...
Un saludo cordial,
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